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Un estudio vincula el ‘fracking’ a un mayor riesgo de ataques de asma
agosto 2016 Barcelona


Fracturación hidráulica en el suroeste de Pennsylvania. Fotografía: Doug Duncan, USGS.
Las personas con asma que viven en áreas donde opera la industria del fracking son entre 1,5 y 4 veces más propensas a padecer ataques de asma. Así lo señala una reciente investigación de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg, que ha realizado un estudio en el Estado norteamericano de Pennsylvania.

El fracking o fracturación hidráulica es una técnica que consiste en inyectar en una roca que contiene gas millones de litros de agua mezclada con productos químicos y arena, a gran presión. En Estados Unidos, el fracking ha conseguido abaratar los precios del gas; sin embargo, la técnica ha generado también mucha controversia porque sus impactos sobre la salud pública y el medioambiente son todavía difíciles de evaluar.

Por un lado, se teme que con el uso del fracking se puedan contaminar el aire o aguas subterráneas. Por el otro, algunos efectos derivados de la explotación de los recursos naturales, como el ruido, las vibraciones o el tráfico de camiones cerca de los pozos, pueden influir negativamente en la salud de las personas. Por ejemplo, pueden provocar estrés y problemas de sueño.

En este sentido, los resultados del estudio desarrollado por la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg, publicados el 18 de julio de 2016 en la revista JAMA Internal Medicine, se suman a una creciente evidencia científica sobre la relación entre la industria del fracking y distintos problemas de salud. El estudio no determina por qué los ataques de asma son más propensos en pacientes que viven cerca de los pozos más grandes. Se apunta, no obstante, que la contaminación del aire, así como el aumento de los niveles de estrés por el ruido y el tráfico, podrían desempeñar un papel relevante.

En los Estados Unidos, las compañías de energía comenzaron a producir gas natural mediante fracking cuando los precios del gas eran altos y había pocos recursos disponibles. Ahora, el Estado de Nueva York ha prohibido la fracturación hidráulica, pero Pennsylvania la sigue aceptando. La técnica también está autorizada en Estados como Colorado, Dakota del Norte, Wyoming, Virginia Occidental y Ohio. En España, pese a las numerosas inversiones anunciadas durante los últimos años, parece que la industria del fracking se está desinflando.

De cara al futuro, todo el mundo puede aprender de la experiencia de Pennsylvania. Los organismos reguladores estatales pueden utilizar el creciente número de investigaciones sobre los impactos ambientales y en la salud pública de esta industria, y estudiar cómo minimizarlos.





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