Fecha de publicación
20/09/2026
Los gases para bodegas desempeñan un papel fundamental en diferentes etapas de la elaboración y conservación del vino. El control del oxígeno permite proteger los mostos y vinos frente a la oxidación y contribuir a mantener sus propiedades organolépticas.
El nitrógeno (N₂), el dióxido de carbono (CO₂) y el argón (Ar) son algunos de los gases utilizados en la industria vitivinícola para crear atmósferas controladas y proteger el producto durante su elaboración, almacenamiento y embotellado.
Inertización de depósitos de vino
La inertización de depósitos consiste en desplazar el aire presente en el interior de un depósito mediante un gas inerte, y reducir así el contacto del vino o del mosto con el oxígeno.
Esta técnica puede utilizarse antes del llenado de los depósitos y durante su almacenamiento. El nitrógeno es uno de los gases más utilizados para generar estas atmósferas protectoras.
Blanketing: protección del vino durante el almacenamiento
El blanketing permite mantener una capa de gas inerte en el espacio de cabeza del depósito. De esta forma, cuando disminuye el nivel de vino o mosto, se evita que el espacio disponible quede expuesto directamente al aire.
El nitrógeno, el CO₂ y el argón pueden utilizarse en función de las características de la aplicación. La elección del gas debe tener en cuenta factores como su solubilidad y el efecto que puede producir sobre las características del vino.
Sparging y eliminación del oxígeno disuelto
La técnica sparging permite reducir el oxígeno disuelto en el vino mediante la introducción de pequeñas burbujas de gas.
El nitrógeno se utiliza habitualmente para favorecer la eliminación del oxígeno disuelto. También pueden emplearse otros gases o mezclas en función de las necesidades del proceso.
Un control adecuado de esta técnica es importante para evitar una pérdida excesiva de compuestos aromáticos o alteraciones en las características del producto.
Almacenamiento de mostos y vinos
Durante el almacenamiento de mostos y vinos, limitar el contacto con el oxígeno ayuda a preservar sus propiedades. Los gases inertes pueden utilizarse para inertizar los depósitos y mantener una atmósfera protectora en el espacio de cabeza.
Estas soluciones también pueden aplicarse durante trasiegos y otras operaciones en las que exista riesgo de incorporación de oxígeno.
Gases para el embotellado del vino
El embotellado es otra de las etapas en las que resulta importante controlar la presencia de oxígeno. Los gases inertes pueden utilizarse para purgar las botellas, proteger determinados puntos de la línea de embotellado y reducir el oxígeno presente en el espacio de cabeza antes del cierre.
El nitrógeno, el CO₂ y el argón pueden emplearse en diferentes aplicaciones en función del proceso y del tipo de vino.
¿Qué gases se utilizan en una bodega?
La elección del gas para bodega depende de la aplicación:
- Nitrógeno (N₂): inertización, purgas, blanketing y sparging.
- Dióxido de carbono (CO₂): inertización, blanketing y aplicaciones en las que se requiere controlar el CO₂ disuelto.
- Argón (Ar): principalmente para determinadas aplicaciones de blanketing y protección del espacio de cabeza.
En aplicaciones relacionadas con productos destinados al consumo, es fundamental utilizar gases de calidad y pureza adecuados para uso alimentario.
Soluciones de gases para la industria vitivinícola
Los gases están presentes en numerosas operaciones de una bodega, desde el almacenamiento de mostos y vinos hasta la inertización de depósitos, el sparging, el blanketing y el embotellado. Es importante tener en mente todas las técnicas necesarias y los gases que se utilizan en el almacenamiento durante todo el año, pero especialmente cuando se planea la vendimia y el proceso de elaboración del vino que se quiere obtener.
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