Fecha de publicación
20/04/2026
Es tiempo de primavera, de los primeros días de calor y de alargar la rutina en el exterior gracias a la luz solar, pero también de alergias respiratorias.
Esta época del año trae consigo polen, flores y polvo en general que puede ser una auténtica pesadilla para las personas con alergia. Según datos de la Ministerio de Sanidad, un 15 % de la población española sufre alergia al polen, conocida como polinosis. Esta enfermedad afecta, sobre todo, a los ojos y a las vías respiratorias (nariz y pulmones) y puede alargarse varios meses, incluso hasta el verano.
Aunque no existe cura para la alergia respiratoria, ya que se trata de una enfermedad crónica, sí que se pueden aliviar los síntomas y tomar medidas preventivas para reducirlos y sobrellevarla mejor. La mejor prevención es evitar la exposición al polen durante el pico de polinización, cerrar ventanas y, en su lugar, utilizar el aire acondicionado, si fuera posible. No obstante, la mayoría de personas deben tomar medicación para aliviar los síntomas.
Hay alergias respiratorias graves que, además de los síntomas más comunes ya mencionados, provocan fatiga, cansancio extremo, dificultades para dormir o sensación de dificultad respiratoria, especialmente si coexiste asma. En estos casos, se puede recurrir a la fisioterapia respiratoria como intervención complementaria.
Fisioterapia respiratoria como complemento para la alergia
Esta alternativa puede ayudar a mejorar la mecánica respiratoria y a gestionar mejor el día a día con recursos prácticos y reducir así la sintomatología.
La fisioterapia respiratoria actúa sobre la función pulmonar, el drenaje de secreciones y el control de la ventilación. Lo que persigue en sí es mejorar la percepción de la respiración y a gestionar mejor la sensación de disnea cuando está presente, especialmente en personas con hiperreactividad bronquial o asma asociado.
Algunas de las consignas de la fisioterapia respiratoria para las personas con alergia son:
- Aprender a controlar la respiración alargando las expiraciones para favorecer una respiración más eficiente en situaciones de congestión o disnea percibida.
- Hacer actividad física de forma dosificada para mantener el bienestar y la capacidad pulmonar.
- Realizar lavados nasales diarios para eliminar los alérgenos y mejorar la congestión nasal.
- En algunos casos, aprender técnicas para manejar la tos cuando está presente y es irritativa, especialmente si hay afectación bronquial asociada.
La fisioterapia respiratoria ayuda, pues, a llevar mejor los episodios de alergia gracias a sus técnicas de respiración que contribuyen a un mayor control de la respiración y a una mejor calidad de vida de quienes la padecen.
https://www.sanidad.gob.es/ciudadanos/enfLesiones/enfNoTransmisibles/alergias.htm
Noticiari de Fistioteràpia núm. 162 del Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya