Fecha de publicación
16/03/2026
La fabricación aditiva y la impresión 3D están de moda. Sin embargo, no son una moda pasajera y han venido para quedarse: son ya una revolución en la fabricación de infinidad de productos en la era de la industria 4.0.
Estas dos tecnologías han agilizado la elaboración de piezas y objetos y ofrecen grandes ventajas productivas: procesos más rápidos, reducción de costes de fabricación y logísticos, y mayor contribución al medio ambiente, entre otras. Pero… ¿en qué consisten? ¿Son diferentes?
¿Qué es la fabricación aditiva?
Podríamos decir que la fabricación aditiva es un proceso en el que se crea un objeto a partir de la superposición de capas de material, principalmente, plástico o metal. Es decir, se van aglutinando distintos revestimientos de un material para ir dando forma a un producto final en 3D.
A diferencia de la fabricación sustractiva o tradicional, en la que se dispone de una materia prima y se le da forma mediante la sustracción con distintas técnicas como la perforación o el corte, el modus operandi de la producción aditiva se basa en añadir material hasta que se obtiene el resultado esperado.
El proceso de producción que ofrece la fabricación aditiva también difiere de la fabricación convencional en la parte de diseño y de maquinaria. La fabricación sustractiva se hace con un Control Numérico Computerizado (CNC) guiado por un software CAD que crea una pieza tridimensional a partir de la cual la máquina fabrica el producto final. Sin embargo, la fabricación aditiva no utiliza moldes ni utillajes, sino que simplemente un software CAD crea el diseño digital y se envía a la impresora 3D para su fabricación. Esto hace abaratar y agilizar el coste de producción, que serían dos de sus máximas ventajas.
Sus inicios fueron en los años 80, aunque durante décadas, solo se utilizó para la creación de prototipos. Ha sido en los últimos años cuando se ha extendido su uso para la fabricación de productos en tres dimensiones (3D).
Existen varias técnicas de fabricación aditiva, cada una con sus particularidades: estereolitografía, impresión DLP (Digital Light Processing), fusión por haz de electrones, inyección de aglutinantes, Sinterización Selectiva por Láser (SLS), entre otras.
En cuanto a sus sectores de aplicación, la fabricación aditiva se asocia a una producción industrial, es decir, a la producción en serie de grandes volúmenes de objetos y se utiliza en la industria aeroespacial, en el sector sanitario, para la fabricación de utillajes y patrones, etc.
La fabricación aditiva es pues una tecnología de prototipado rápido, que permite una creación rápida de piezas y productos más ligeros y que está cada vez más extendida en el ámbito industrial.
Sus características clave son:
- Término usado en industria, ingeniería y producción.
- Abarca múltiples tecnologías: SLM/DMLS, EBM, Binder Jetting, SLS industrial, etc.
- Permite series cortas o medias, no solo prototipos.
- Implica control de atmósferas, trazabilidad, validación y postprocesos.
- Utiliza metales, polímeros técnicos y materiales compuestos.
¿Qué es la impresión 3D?
Aunque la impresión 3D se utiliza muchas veces como sinónimo de fabricación aditiva, en realidad tiene sus particularidades. La primera, describe una tecnología concreta; la segunda, un concepto industrial más amplio.
Esta tecnología permite crear formas geométricas personalizadas en función de las necesidades de cada caso y se asocia a un entorno menos industrial que la fabricación aditiva. Las impresoras 3D suelen ser máquinas de escritorio diseñadas para fabricar piezas plásticas a pequeña escala. Sin embargo, la producción aditiva permite crear mayor cantidad de objetos con metal y otros materiales de mayor dureza.
Aunque parezca un proceso simple, siempre debe estar supervisado por profesionales, ya que de ello dependerá la calidad y forma del producto final.
Es un término que nació en el ámbito del prototipado rápido, el mundo maker, la educación y los pequeños talleres.
La impresión 3D se utiliza en sectores como la aeronáutica, la medicina, la industria automovilística, el arte, etc. para la creación de piezas plásticas, mayormente.
Sus rasgos más destacados son:
- Uso más común en entornos domésticos, educativos o de prototipado.
- Producción de piezas en cantidades limitadas.
- Enfoque en rapidez y facilidad de uso.
- Asociada a tecnologías como FDM/FFF, SLA o SLS de pequeña escala.
Principales ventajas de la fabricación aditiva y la impresión 3D
La fabricación aditiva y la impresión 3D son tecnologías que permiten:
- Crear piezas geométricas complejas.
- Reducir costes materiales, logísticos y personales, ya que no se necesitan herramientas ni moldes, se pueden fabricar in situ con las máquinas adecuadas y se requieren menos recursos humanos durante la fabricación.
- Mayor precisión de fabricación al estar casi todo el proceso automatizado.
- Reducir los tiempos de entrega, gracias a que puede hacerse una fabricación autónoma si se dispone de los equipos correspondientes.
- Fabricar de forma más sostenible sin generar tantos residuos como la fabricación convencional.
- Conseguir un ahorro energético, ya que las impresoras 3D no necesitan consumir tanta energía como otras maquinarias (fresadoras, centros de mecanizado…).
En resumen, la fabricación tradicional requiere más recursos, es más lenta y presenta limitaciones a nivel de diseño y producción, mientras que la fabricación aditiva y la impresión 3D permiten una creación de productos más ágil, con una automatización más rentable y más precisa.
Eso sí, están indicadas más bien para volúmenes de producción bajos y las piezas pueden necesitar una limpieza o acabado tras su fabricación. Para producciones en serie, la fabricación convencional puede dar mejores resultados, además de que permite trabajar más variedad de materiales que la fabricación aditiva.
El papel de los gases en la fabricación aditiva
La fabricación aditiva está evolucionando rápido, y los gases industriales se han vuelto un componente clave para garantizar calidad, repetibilidad y seguridad en los procesos. La combinación de nuevas técnicas de impresión 3D con atmósferas controladas permite fabricar piezas más complejas, resistentes y con mejores propiedades mecánicas.
Durante la fabricación aditiva y la impresión 3D pueden entrar en juego distintos gases industriales, ya que permiten controlar la atmósfera durante la fabricación y el postprocesado, lo que influye directamente en la calidad final.
Los gases más utilizados para fabricación aditiva e impresión 3D son:
- Argón — Es el más común en impresión metálica. Proporciona una atmósfera muy inerte y estable.
- Nitrógeno — Es la alternativa para ciertos metales y polímeros.
- Helio — Mejora la disipación térmica y la calidad de fusión en aleaciones exigentes.
Por tanto, los gases industriales pueden jugar un papel decisivo en estos procesos. Sus funciones clave pasan por:
- Evitar oxidación del polvo metálico durante la fusión.
- Controlar la porosidad y mejorar las propiedades mecánicas.
- Eliminar humos y partículas generadas por el láser.
- Garantizar repetibilidad en series de producción.
- Optimizar el sinterizado y tratamientos térmicos posteriores.
OXIGEN salud distribuye gases como el argón o el nitrógeno para fabricación aditiva e impresión 3D, según sea necesario en cada caso, dos técnicas que han calado en la industria y que es cada vez un mayor reclamo entre los fabricantes gracias a su rapidez y ahorro.