Fecha de publicación
19/10/2026
El sueño es fundamental para el crecimiento y el desarrollo de un/a bebé. Durante esas horas de descanso, su cerebro madura, consolida nuevos aprendizajes y se producen procesos esenciales para su crecimiento.
Pero, ¿qué ocurre cuando su respiración se interrumpe mientras duerme? La apnea del sueño en bebés puede pasar desapercibida o confundirse con sonidos y pausas propias de los primeros meses. Saber reconocer cuándo esas alteraciones dejan de ser normales es clave para proteger su descanso y su desarrollo.
A continuación, te explicamos cómo puede afectar la apnea del sueño a un/a bebé, qué consecuencias puede tener y qué señales conviene vigilar.
¿Por qué las apneas afectan de forma distinta a los/as bebés?
A diferencia de los/as niños/as mayores o los adultos, los/as bebés tienen vías respiratorias mucho más pequeñas, blandas y estrechas. Además, su sistema nervioso central aún es inmaduro.
Cuando un/a lactante sufre apnea obstructiva del sueño, experimenta pausas en su respiración que reducen los niveles de oxígeno en la sangre. El cerebro reacciona provocando un "microdespertar" para que el/la bebé recupere el aliento. Este ciclo continuo fragmenta el sueño y genera un estado de alerta constante que somete a su pequeño cuerpo a un gran estrés fisiológico.
Principales consecuencias de las apneas en los/as lactantes
La gravedad dependerá de la causa de las apneas, su frecuencia y duración, la edad del/de la bebé, si ha nacido prematuramente y la existencia de otras enfermedades.
Por ello, tener alguna pausa respiratoria no significa necesariamente que vaya a existir un problema en el desarrollo. La preocupación aparece cuando los episodios son anormales, repetitivos o se acompañan de otros signos clínicos.
1. Dificultades para ganar peso y crecer
Un/a bebé necesita una cantidad considerable de energía para crecer.
Cuando respirar supone un esfuerzo adicional, parte de esa energía puede destinarse al trabajo respiratorio. Si además existe un sueño repetidamente fragmentado o dificultades para alimentarse, puede resultar más complicado mantener una ganancia de peso adecuada.
En niños/as con apnea obstructiva del sueño se ha descrito una asociación con problemas de crecimiento y bajo desarrollo ponderal, especialmente cuando el trastorno respiratorio es importante y permanece sin tratar.
Por eso, una curva de peso que se estanca sin una explicación clara puede ser uno de los elementos que el/la pediatra tenga en cuenta junto con el resto de síntomas.
2. Problemas durante las tomas
Si un/a bebé presenta dificultad respiratoria, puede resultarle más complicado mantener correctamente la secuencia de succión, deglución y respiración.
Algunas señales que pueden llamar la atención son:
- Cansarse antes de terminar el pecho o el biberón.
- Realizar muchas pausas durante la toma.
- Sudar en exceso mientras come.
- Mostrar dificultad para respirar durante la alimentación.
- Reducir progresivamente la cantidad ingerida.
- Quedarse dormido/a rápidamente por agotamiento.
Los problemas de alimentación también pueden aparecer por muchas otras causas, por lo que no permiten diagnosticar una apnea por sí solos.
3. Sueño menos reparador e irritabilidad
Un/a bebé con un trastorno respiratorio del sueño no siempre parece somnoliento/a durante el día.
Puede manifestar el mal descanso de otras formas, como mayor irritabilidad, despertares frecuentes, sueño intranquilo o dificultad para mantener periodos continuados de descanso.
Además, el hecho de que un/a bebé duerma muchas horas no significa necesariamente que su sueño tenga una buena calidad. Lo importante es también que la respiración y la arquitectura del sueño sean adecuadas.
4. Posible repercusión sobre el desarrollo neurológico
El sueño participa en procesos relacionados con la consolidación de aprendizajes, la regulación emocional y el desarrollo del sistema nervioso. Por este motivo, los trastornos respiratorios del sueño mantenidos en el tiempo tienen especial importancia durante la infancia.
La evidencia en población pediátrica relaciona la apnea obstructiva del sueño con alteraciones en diferentes áreas cognitivas, conductuales y de atención. También se considera que la fragmentación repetida del sueño y los episodios de menor oxigenación pueden contribuir a estas consecuencias.
5. Mayor esfuerzo para respirar
Otro signo importante no es tanto cuánto ruido hace el/la bebé como cuánto esfuerzo necesita realizar para respirar. Un/a lactante con dificultad respiratoria puede presentar:
- Hundimiento de la piel entre las costillas o debajo de ellas.
- Movimiento marcado del abdomen.
- Apertura exagerada de las fosas nasales.
- Posiciones poco habituales para intentar respirar mejor.
- Respiración ruidosa.
- Sudoración durante el sueño.
El esfuerzo respiratorio evidente merece valoración médica, especialmente si aparece de forma repetida durante el sueño o también se produce mientras el/la bebé está despierto/a.
6. Repercusión cardiovascular en los casos más importantes
Los episodios repetidos de obstrucción y disminución de oxígeno también pueden activar mecanismos cardiovasculares que aumentan el trabajo del corazón.
En niños/as con AOS se han descrito alteraciones de la presión arterial, de la regulación del sistema nervioso autónomo y otros cambios cardiovasculares, sobre todo en cuadros relevantes o mantenidos en el tiempo.
No significa que un/a bebé que presenta una pausa respiratoria vaya a desarrollar un problema cardíaco. Se trata de una posible consecuencia de trastornos respiratorios del sueño suficientemente graves y persistentes, no de episodios aislados.
Señales de alerta específicas en bebés
Identificar la apnea en un/a recién nacido/a o en un/a bebé de pocos meses requiere fijarse en detalles distintos a los de los/as niños/as mayores. No siempre escucharás un "ronquido de adulto".
Debes consultar con el/la pediatra si observas:
- Pausas silenciosas: el/la bebé deja de respirar por unos segundos y luego toma aire de forma brusca o con un jadeo. - Hundimiento del pecho: se nota un esfuerzo evidente; las costillas se marcan o el pecho se hunde (tiraje) al coger aire.
- Posturas inusuales: el/la bebé echa la cabeza muy hacia atrás (hiperextensión del cuello) de forma instintiva para intentar abrir la vía aérea.
- Sudoración profusa en la cabeza o el cuello mientras duerme, debido al esfuerzo físico.
- Coloración azulada (cianosis) alrededor de los labios durante el sueño o el llanto.
Busca asistencia médica urgente o llama al 112 si el/la bebé deja de respirar, presenta labios o lengua azulados o grisáceos, está muy flácido/a, no responde con normalidad o tiene una dificultad intensa para respirar. Los cambios de color y el esfuerzo respiratorio marcado son signos que requieren atención inmediata.
Ante un/a bebé muy pequeño/a, especialmente durante los primeros meses, es preferible consultar cuando existe preocupación por un cambio claro en su respiración, alimentación o nivel de respuesta.
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Fuentes de información: